Ruta en camper por Madrid y Castilla-La Mancha: meseta y molinos

El centro peninsular en camper: más que meseta

Madrid y Castilla-La Mancha son las grandes olvidadas del turismo camper, que tiende a mirar siempre hacia la costa. Un error. La región alberga el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel (el único humedal de interior con categoría de Parque Nacional en España), el Parque Nacional de Cabañeros (el Serengeti español), la Serranía de Cuenca, la Alcarria y la Ruta de Don Quijote: 2.500km de paisajes cervantinos que atraviesan toda la región.

La Sierra de Madrid y Guadarrama

A menos de una hora de Madrid capital, la Sierra de Guadarrama (Parque Nacional desde 2013) tiene los mejores pinos silvestres de la Península, el Embalse de El Atazar, el Puerto de Navacerrada y las cumbres del Peñalara (2.428m). En invierno, con nieve, la sierra es preciosa. El área de autocaravanas de Rascafría es el punto de partida perfecto para explorar el parque.

Cuenca: la ciudad imposible

Cuenca es uno de los prodigios arquitectónicos de España: casas colgadas literalmente sobre el precipicio del río Huécar. Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el casco histórico medieval colgado sobre las hoces de los ríos Júcar y Huécar es uno de los paisajes urbanos más singulares de Europa. La Serranía de Cuenca, con la Ciudad Encantada y las hoces del Júcar, rodea la ciudad.

La Ruta de Don Quijote: Consuegra y Campo de Criptana

Los molinos de viento de Consuegra y Campo de Criptana son la imagen más reconocible de La Mancha cervantina. Once molinos del siglo XVI en el cerro sobre la llanura manchega, con el castillo medieval al fondo. En mayo, cuando florecen los campos de lavanda de Brihuega (La Alcarria), la meseta se convierte en un mar lila.

Las Tablas de Daimiel y el Parque de Cabañeros

Las Tablas de Daimiel son el último relicto del antiguo sistema de humedales del alto Guadiana: tablas de agua salada y dulce con una avifauna espectacular (patos, garzas, flamencos en paso). El Parque Nacional de Cabañeros tiene los últimos jabalíes, ciervos y linces ibéricos de la Península en una dehesa mediterránea intacta.

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